Instituto de Psicoterapia e Investigación Psicosomática

La depresión

La depresión

 

Todo el mundo conoce esa sensación terrible que embarga el ánimo después de un desengaño amoroso de un fracaso, o de la pérdida de un ser querido. Pena, tristeza, apatía, desesperación... Los matices del sentimiento depresivo son casi infinitos, todos relacionados entre si, y todos agobiantes. Como el dolor de una herida, la depresión es la reacción normal ante los desgarros y pérdidas que nos impone la vida. Pérdidas de ilusión, de
empleo, de status social, de familiares, de amigos. Desgarros en el propio concepto de nosotros mismos, en la confianza hacia nuestros semejantes, en la fe hacia nuestros líderes. Pero como las heridas, también el ánimo cicatriza, las penas pasan, aparecen nuevas metas, nuevas ilusiones. Con frecuencia, una experiencia de este tipo puede resultar beneficiosa, espoleando el desarrollo y madurando al individuo. Para conseguir algo nuevo y mejor, hay que renunciar y perder lo que ya no nos vale.
La depresión resulta así ser un acompañante frecuente de todo cambio en la vida, incluso de los que implican progreso. Hay quien puede afrontar con entereza las peores desgracias, y que, sin embargo, empieza a desmoronarse, de la forma más paradójica, cuando todo va bien. Pero empezamos ya a entrar, sin darnos cuenta, en el terreno de lo patológico. Es importante trazar bien la línea, antes de proseguir, entre los sentimientos depresivos normales e inevitables y la depresión enfermiza que puede requerir una intervención terapéutica.

 

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